Capitulo especial de una escritora novata: Mis actuales circunstancias

Acompañenme a seguir esta triste historia.

Llevó desaparecida mucho más tiempo del que tenía presupuestado (más de dos meses) y del que quería en realidad, ahora les paso a explicar el porque.

A principio de marzo volví de vacaciones y comencé a trabajar de nuevo. De todo lo que esperaba hacer en las vacaciones de verano, a penas logré completar un tercio. Ahora estoy sobrepasada.

Además, aumenté las horas laborales (las cuentas tienen que pagarse) y eso redujo aún más mi tiempo de escritura durante el año, sumado al hecho que ha principio del febrero me encontraba ya muy atrasada… Me siento como la cronista de una muerte anunciada.

Fue en esos momentos que me encontré con una pila de pendientes y preguntándome ¿Cómo pudo pasar?.

La respuesta es simple, sobre valoré mi tiempo.

Ilusamente pensé que sería capaz de completar todo durante dos meses. Pero entremedio se me olvido contemplar que debía pasar tiempo con mi familia, además de tener un tiempo para distraerme y no colapsar en medio del proceso. Y como la Ley de Murphy siempre actúa en los peores momentos, una avalancha de imprevistos asoló con mi rutina.

Por otro lado, me estuve planteando el hecho de que si para mi funciona esto de tener un blog, soy pésima trabajando bajo presión y siento que cada cierto tiempo me desanimo, es un hecho patentado que me cuesta ser constante, me aburro.

Pero no vale llorar por la leche derramada y me puse a pensar en soluciones. Salvo para mi problema de constancia, para el resto encontré tres caminos que podía tomar en este punto de inflexión como bloguera.

Primero, podría encerrarme en mi habitación a lo ermitaña y escribir hasta que no me quede aliento o hasta cuando termine todo lo atrasado… lo que ocurra antes. El problema es que para eso tendría que dejar mi trabajo (Insisto que tengo cuentas que pagar) y que sin salir un rato al exterior, las fuentes de inspiración terminan gastándose… y los dedos también.

Segundo, podría mandar todo al demonio y olvidarme de ser escritor, dejar todos mis proyectos inconclusos y solo dedicarme a trabajar. Es una opción, pero poco efectiva para mi. Una de las cosas por las que escribo es por que quiero, es mi vía de escape en muchos aspectos, pero también como una forma de evitar somatizar en mi cuerpo lo mentalmente desgastante que es la vida diaria.

La tercera opción, es re programar todo. Desde las entradas de este blog hasta los proyectos literarios que estoy realizando. Lo del blog me pareció fácil de arreglar, en vez de realizar tres entradas serán dos que serán publicadas martes y jueves. Con respecto a los otros dos proyectos, fue más complicado pero he decidido darle prioridad al que tengo una fecha establecida de entrega (finales de mayo) , mientras que la otra deberá esperar más tiempo para actualizarse (es un trabajo gratuito que subo a Wattpad) lo que no gustará mucho a los que siguen la historia, pero no creo que les lastime tanto.

O eso espero…

Veremos como esta nueva planificación funciona y si no funciona, desecharla para probar otra.

Pregunta: ¿Cuales son las etapas de sus rutinas diarias?

Nos leemos

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